Finanzas familiares Pt. 1

“Cuando entra la necesidad por la puerta, el amor sale por la ventana”, o por lo menos algo así es lo que dice mi madre.

Esta analogía es drástica pero algo hay de cierto. No es para menos. No llevar un control de lo que se gana ni de lo que se gasta, endeudamiento, gastos inesperados o no programados, o a la contra, ahorrar de forma empedernida son algunos de los problemas usuales que hacen que la relación familiar se tense y lleven derechito a la disfunción de la familia.

sta analogía es drástica pero algo hay de cierto. No es para menos. No llevar un control de lo que se gana ni de lo que se gasta, endeudamiento, gastos inesperados o no programados, o a la contra, ahorrar de forma empedernida son algunos de los problemas usuales que hacen que la relación familiar se tense y lleven derechito a la disfunción de la familia.

En este artículo compartiremos con ustedes algunos consejos y herramientas simples y prácticas que hemos aplicado y nos han funcionado y que consideramos los llevarán por un camino distinto en cuanto a la organización de sus finanzas personales y familiares.

Todo comienza con tener claridad de qué es el dinero

Y debemos entender que el dinero es un recurso finito. Este recurso lo obtenemos porque prestamos un servicio o vendemos un bien o servicio, ya sea como empleados en una organización o directo para clientes de nuestro negocio y para ello utilizamos el recurso, en nuestra opinión, más importante del que disponemos: el tiempo. Nuestro punto concreto es que el dinero lo conseguimos a través de la utilización de nuestro tiempo y el dinero lo usamos para conseguir bienes/servicios, por tanto, cuando pagamos algo con dinero realmente no lo hacemos con él, sino con nuestro tiempo.

Bajo esta perspectiva las finanzas personales y familiares cobran especial relevancia porque de forma implícita se trata de la administración del tiempo, tuyo y de tú familia y considerando que nuestro tiempo no es eterno, es vital administrar de forma adecuada este valioso recurso.

Cuando pagas algo no lo haces con dinero sino con el tiempo que has invertido para conseguirlo

Cuentas claras, amistades largas y…¡familias largas!

Esconder lo que se gana a la pareja es usual. Conozco personas que jamás le dirían a su pareja cuánto ganan y los motivos más comunes son:

Hombres

  • No tiene por qué saberlo, soy el hombre y no tengo que rendirle cuentas a nadie (¡si! en pleno siglo XXI hay hombres que aún piensan así).
  • Si le digo cuánto gano o que recibí dinero extra me va a pedir más dinero.
  • Ella no me dice cuánto gana, no tengo por qué decirle cuánto gano.

Mujeres

  • Él no me dice cuánto gana, no tengo porque decirle.
  • Si le digo cuánto gano, seguro me dará menos dinero.
  • Él su dinero y yo el mío, cada quien por su lado.

Con estos argumentos sólo queda decir, ¿qué hacen juntos? Guardar secretos, decir las verdades a medias, esconder algo tan elemental como los ingresos de uno al otro lleva sin rodeos a una relación tormentosa, poco funcional y a que vivamos de forma trunca. No es el camino.

El tener una familia es un trabajo en equipo. El trabajo en equipo hace que las cualidades y recursos de cada integrante se potencien. Sin duda el recurso del dinero puede ser potenciado cuando cada integrante es consciente de lo que se tiene y de lo que no se tiene. El camino es ser honestos e integrales. Hablar con la verdad.

Debo decir que al principio me costó trabajo comunicar esto claramente con mi pareja, probablemente por mi inexperiencia de vivir en pareja y para no sentirme controlado. Al inicio yo siempre manejaba números muy generales y ambiguos. Frases como “alcanza para esto”, “déjame echar número para ver si alcanza” o “me depositaron un poco más de aguinaldo que el año pasado” eran típicas, sin embargo, esto dificultaba la toma de decisiones en pareja y hasta personales porque no podía comprar cosas que yo quería y como una mentira lleva a otra, no podía llegar un día y decir “¡Ah! Mira lo que compre, fue una súper rebaja, casi regalado” o “Mira, me lo encontré en la calle”. Por supuesto que no, había algo en mí que decía “ese es el camino a complicarme las cosas”. Entonces visualicé a mi familia en 10 años y no pude imaginarme una comida familiar, todos sentados alrededor de la mesa y con una comunicación deshonesta y con un mal ambiente, todo lo contrario, me imaginé un ambiente de confianza, de honestidad y buena comunicación. Sin duda para lograr eso el camino es desde ya ser honesto en todos los sentidos y fue así como logré superar esta situación y comenzar a comunicar a mi pareja los ingresos que yo obtengo.

Haz que tus acciones de hoy sean congruentes con la visión a largo plazo que tú y tú familia quieren lograr

En la segunda parte de este artículo aterrizaremos ejemplos y brindaremos herramientas de cómo nosotros logramos eficientar la distribución de los ingresos familiares para vivir sin preocupaciones económicas y más bien ocuparnos de cómo hacer rendir más el dinero todavía. No hay truco, es cuestión de honestidad, disciplina, organización y tener claros los objetivos de la familia.

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